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Mucha actividad digital. ¿Pero qué cambió realmente en el negocio?

Hay organizaciones donde están pasando muchas cosas.

Se implementan nuevas herramientas.
Se automatizan procesos.
Se construyen dashboards.
Se incorporan soluciones de IA.
Se digitalizan tareas que antes eran manuales.

Y, visto desde fuera, pareciera que la organización está avanzando rápido.

Pero hay una pregunta que creo que hacemos menos de lo necesario:

¿Qué cambió realmente en el negocio gracias a todo eso?

Porque implementar una herramienta es una actividad.
Automatizar un proceso también.
Poner en marcha un nuevo sistema, construir un dashboard o incorporar IA son iniciativas.

Ninguna de ellas es, por sí sola, un resultado.

El resultado aparece cuando algo relevante cambia: disminuyen los tiempos, se reducen errores, aumenta la capacidad, mejora la atención a clientes, las personas pueden tomar mejores decisiones o la organización logra hacer algo que antes no podía hacer.

Y la diferencia no es menor.

Porque cuando confundimos actividad con resultado, podemos terminar con una agenda digital llena de iniciativas, todas avanzando, todas con sus propios indicadores de cumplimiento y, aun así, sin tener demasiada claridad sobre cuánto estamos moviendo el negocio.

El resultado debería estar antes, no después

Muchas veces la conversación sobre resultados aparece al final.

Implementamos. Medimos adopción. Revisamos indicadores. Y entonces nos preguntamos si la iniciativa generó valor.

Creo que el orden debería ser exactamente el contrario.

Antes de decidir qué implementar, deberíamos tener bastante claro qué queremos que cambie.

Porque esa respuesta puede modificar completamente la solución.

Hace un tiempo trabajamos sobre un proceso que tenía dificultades de planificación. Había errores, distintos criterios y una forma de trabajar que hacía difícil coordinar al equipo y responder con la velocidad necesaria.

Podríamos haber partido buscando una herramienta.

Pero el problema no era simplemente que faltara tecnología.

Primero hubo que revisar el proceso, ordenar criterios y definir una mejor forma de planificar. Luego desarrollamos una herramienta que permitía realizar esa planificación automáticamente.

Y ahí ocurrió algo interesante.

La herramienta no solo automatizó una tarea.

Ayudó a eliminar errores y diferencias de criterio, ordenó la forma de trabajar y permitió que el equipo comenzara a alinearse naturalmente alrededor de una manera común de hacer las cosas.

Pero probablemente lo más relevante fue otra cosa: ayudó a desarrollar una capacidad que la organización necesitaba fortalecer: planificar.

Y desde ahí comenzaron a aparecer otros efectos: mejores tiempos de respuesta, una mejor atención al cliente, mayor posibilidad de ejecutar actividades en paralelo y una operación más ordenada.

¿Dónde estuvo entonces la evolución?

¿En el proceso?
¿En la herramienta?
¿En el equipo?

Probablemente en la combinación.

No siempre hay que mover la misma palanca

Este es un punto que me parece especialmente relevante cuando hablamos de evolución digital.

No todas las organizaciones necesitan más tecnología.

A veces necesitan simplificar un proceso.
Otras, automatizar una parte de él.
En algunos casos necesitan mejores datos para tomar decisiones.
En otros, desarrollar una capacidad que todavía no tienen suficientemente instalada.

Y muchas veces necesitan varias de estas cosas trabajando juntas.

Por eso me cuesta pensar la evolución digital como una secuencia de proyectos tecnológicos.

La veo mucho más como la capacidad de una organización de entender qué necesita cambiar para alcanzar un resultado, y desde ahí decidir qué procesos, capacidades, datos, automatización o tecnología pueden ayudar a conseguirlo.

La tecnología importa.

Pero importa por lo que permite hacer distinto o mejor.

Quizás por eso, antes de preguntarnos cuánto hemos avanzado en nuestra agenda digital, valdría la pena hacer una revisión diferente:

Si mañana revisaras todas las iniciativas digitales de tu organización, ¿podrías decir qué resultado de negocio debería mover cada una?